Miedo al rechazo

Actualizado: 9 ago

El rechazo produce inseguridad y temor a sentirnos rechazados por otras personas. El temor a ser rechazados nos hace tan vulnerables que si llegamos a un lugar y no nos saludan, pensamos que nos ignoran o nos rechazan, cuando la realidad es que posiblemente no nos vieron. Mirar las cosas desde el temor nos nubla la razón y no nos permite ver que quizás otras personas necesitan de nosotros porque pasan un dolor mucho mayor que el nuestro. El temor al rechazo no nos permite ver que Dios no nos rechaza, que somos hijos del Dios Altísimo y que antes de que fuéramos creados ya El nos había pensado (Salmo 139). Saber que Dios es nuestro Padre y que somos sus hijos, que nos ama y no nos rechaza, debe ser la mayor motivación para que nos sintamos seguros y felices.


Nuestro temor desaparecerá cuando nos concentremos en lo que realmente somos. Dios nos creó únicos e irrepetibles. No existe otro ser humano igual a nosotros porque ni aún los hermanos gemelos son totalmente iguales. Dios se tomó el tiempo para crearte para hacerte Su hija/o. Aún cuando Adán y Eva pecaron y a través de ellos el pecado entró en cada criatura del mundo, Dios se hizo hombre para que podamos ser aceptables a El nuevamente a través de Jesucristo.


Si fuiste rechazada/o por tu padre, madre, esposo, hermanos, hijos, no es tu problema, el problema lo tienen ellos que te rechazaron. No necesitas su aprobación para ser feliz. Tu tienes lo mejor para ser feliz y se llama Jesucristo. Eres aceptada por Dios y hecha hija/o a través de Jesucristo. Así que como dice la Palabra “bástate mi gracia”.

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