Cuando Dios se acerca a nosotros


Vivimos en un mundo donde prácticamente todo está automatizado, donde todo es relativo, hay mucho ruido y la prisa es la orden del día. Definitivamente hay que vivir con los tiempos, pero hay cosas que no tienen tiempo ni espacio porque son expresiones de Dios. Lamentablemente en estos tiempos muchas personas viven como autómatas mirando pero no haciéndose consciente de las pequeñas cosas en las cuales Dios se hace presente y nos muestra su existencia. Mucha gente está esperando que Dios se acerque a ellos sin darse cuenta de que Dios lo hace todos los días.

Constantemente Dios nos está regalando Su presencia en la naturaleza. En el cielo dibuja distintos paisajes para nosotros. Hace algunas semanas salía de un establecimiento y me di cuenta de que en el cielo había un dibujo de Dios, entonces sonreí. Era un hermoso arcoiris. Sin embargo, la gente caminaba ajena al espectáculo que Dios nos ofrecía. Se me ocurrió pensar, cuántos de los que caminaban hacia sus vehículos y tenían de frente el arcoíris se habían dando cuenta de esa bella representación de Dios. Veía la gente caminando, unos con prisa, algunos simplemente conversando con otros, pero ninguno se detenía a mirar hacia el cielo o quizás lo veían pero para ellos era algo “natural”. Quizás muchos hemos visto montones de arcoiris, pero tal vez ninguno haya pensado que en ese arcoiris Dios nos está sonriendo y nos reafirma Su compromiso de nunca volver a destruir nuestra tierra con inundaciones.

Queremos que Dios se acerque a nosotros, pero cuando lo hace ni siquiera lo tomamos en cuenta. Tal vez sean muy pocos los que se detengan a mirar las nubes, las estrellas o la luna. Quizás muchos de los que caminan por la calle con prisa y como máquinas, nunca se hayan percatado de los distintos matices del verde de la naturaleza en una misma área o quizás nunca hayan escuchado la voz de Dios en las olas del mar o en los sonidos del silencio de la noche, en el susurro del viento o en el canto de los pájaros. Es posible que ni siquiera piensen que es Dios mismo llamando su atención.

Vivimos un mundo tan materialista, que aún muchos creyentes se fijan más en una pelea o un espectáculo que dé cualquier transeúnte en las calles que en la manifestación de Dios en la naturaleza. Me atrevería a decir que muy pocos ven o sienten a Dios en ella. Queremos que Dios se acerque a nosotros, pero no nos damos cuenta de que El está presente y se nos manifiesta en la naturaleza todos los días. No nos damos cuenta que Dios nos está llamando la atención para que nos encontremos con El. Queremos que Dios se acerque a nosotros, pero cuando se acerca, lo ignoramos. Aprendamos a intimar con Dios. Dios no solo se manifiesta a través de la Biblia. La misma Biblia dice que los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento la obra de Sus manos. Entonces, permitamos que Dios se acerque a nosotros y apreciemos Su hermosura. La próxima vez que vea un arcoíris, deténgase y vea la sonrisa de nuestro Creador.


Acercaos a Dios, y El se acercará a vosotros. Limpiad vuestras manos, pecadores; y vosotros de doble ánimo, purificad vuestros corazones.

Santiago 4:8

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